Minas de Texeo: el poblado olvidado bajo el Angliru
Bajo las laderas del Angliru, las Minas de Texeo atraviesan más de cuatro milenios de historia. En la montaña quedan antiguas explotaciones de cobre y cobalto; más abajo, el poblado de Rioseco conserva viviendas, talleres y estructuras industriales que dejaron de tener sentido cuando la mina cerró.
El bosque y la humedad avanzan sobre los muros, pero la distribución del lugar todavía cuenta quién mandaba y quién trabajaba. La casa del director ocupa una posición separada. Las viviendas obreras se agrupan junto a los servicios. Más allá esperan las tolvas, la planta de tratamiento y una galería cerrada que se interna bajo la sierra.
| Lugar | Minas de Texeo y poblado minero de Rioseco |
| Concejo | Riosa |
| Comunidad autónoma | Asturias |
| Tipo de enclave | Yacimiento minero prehistórico y poblado industrial |
| Época | Explotación desde el Calcolítico; etapa industrial entre 1892 y 1960 |
| Estado actual | Restos parcialmente rehabilitados; yacimiento de montaña sin acondicionamiento completo |
| Índice de oscuridad | 5 / 5 — galerías, restos humanos y memoria industrial |
Dónde están las Minas de Texeo
Texeo se encuentra en el concejo de Riosa, en la vertiente oriental de la sierra del Aramo. La ruta oficial enlaza el entorno de Ḷḷamo con el poblado de Rioseco y continúa después hacia las minas prehistóricas.
El itinerario completo ronda los nueve kilómetros, supera un desnivel importante y exige orientación y buena forma física. El poblado se alcanza antes; la subida al yacimiento añade unos tres kilómetros y alrededor de quinientos metros de desnivel. No debe confundirse la proximidad sobre el mapa con un paseo sencillo.

Una mina abierta hace 4.500 años
La riqueza mineral de la sierra era conocida mucho antes de la industria moderna. Herramientas de piedra y asta, restos de extracción y hallazgos humanos permiten situar trabajos mineros en el Calcolítico. El cobre obtenido aquí pertenecía a un mundo en el que el metal todavía era una tecnología extraordinaria.
Turismo de Asturias fecha la antigüedad del yacimiento en más de 4.500 años. Los hallazgos prueban una explotación prehistórica; la interpretación ritual de algunos restos humanos es una hipótesis arqueológica y no una certeza absoluta sobre cada individuo encontrado.
Las cavidades conservaron pilares tallados en la propia roca y señales del trabajo manual. Su oscuridad actual puede sugerir un santuario, una tumba o una trampa, pero no debemos rellenar con leyendas aquello que la investigación todavía discute.
Rioseco: una comunidad construida por la empresa
En 1892, The Aramo Copper Mines Ltd comenzó a levantar el poblado industrial. Se construyeron bloques de viviendas, fragua, cuadra, oficina, bar y economato. La empresa proporcionaba trabajo, casa y servicios, pero también organizaba el espacio y la vida cotidiana.
La jerarquía podía leerse en la ladera. La casa del director quedaba apartada y elevada respecto a las viviendas de los trabajadores. Incluso después del abandono, la arquitectura continúa explicando la distancia social.
Las mujeres de la planta de tratamiento
Parte del mineral se seleccionaba en mesas de concentración de la planta de Rioseco. Allí trabajaron mujeres separando el cobre de los materiales estériles. Tolvas, cubas y otros restos recuerdan una labor menos visible que la del interior de la mina, pero esencial para que el mineral pudiera aprovecharse.
En 1954 se instaló una planta de lixiviación amoniacal considerada pionera en Europa. Fue una última modernización antes del cierre definitivo, ocurrido alrededor de 1960. La innovación no consiguió detener el final.

La montaña después del cierre
Las familias se marcharon y los edificios perdieron su función. Parte del poblado ha sido rehabilitada y cuenta con un mirador, pero las instalaciones dispersas y el yacimiento superior permanecen en un medio de montaña. El agua, la vegetación y los desprendimientos continúan transformándolo.
Algunas galerías están cerradas y otras cavidades carecen de protección. Entrar en ellas no es una forma de conocer la historia: es exponerse a derrumbes, pozos, mala ventilación y pérdida de orientación.
Hipótesis del Cartógrafo

Texeo reúne dos impulsos humanos separados por milenios: entrar en la montaña para extraer lo que guarda y levantar una comunidad alrededor de esa extracción. Los mineros prehistóricos dejaron herramientas y huesos. La empresa moderna dejó casas, máquinas y una clasificación visible de sus habitantes.
Mi hipótesis es que el verdadero fantasma de Texeo no está en las galerías. Está en el poblado diseñado para durar mientras durase la mina. Cuando desapareció el mineral rentable, también se deshizo el mundo construido sobre él.
La ruta es exigente y el tramo superior no está completamente señalizado. No entres en bocaminas ni cruces cierres. Planifica el recorrido, comprueba el tiempo, usa cartografía adecuada y extrema la precaución junto a cavidades y desniveles.
Fuentes consultadas
- Turismo de Asturias: Texeo y Rioseco.
- Turismo de Asturias: ruta a las minas y el poblado.
- Principado de Asturias: patrimonio industrial.
Otros lugares del mapa
Continúa por enclaves donde el trabajo, el abandono y la montaña dejaron estructuras vacías.
La montaña cerró sus galerías, pero no ha terminado de absorber el poblado que vivió de ellas.
— El Cartógrafo Oscuro
